| Adolf Anderssen nació en Alemania en 1818.
El profesor de matemáticas Anderssen, considerado el mejor jugador del mundo
entre 1851 y 1866, fue, sin embargo, destronado en 1857 por el americano
Morphy, que abandonó el juego de competición en 1858. Anderssen mantuvo,
pues, su primera posición hasta 1866, en que la perdió definitivamente
frente a Steinitz, que utilizó esta victoria como argumento para proclamarse
primer campeón del mundo oficial. El joven
Anderssen aprendió el ajedrez con su padre, a los nueve años. Tras vencer en
el torneo de Londres en 1851, se impuso como el mejor jugador mundial al
derrotar al campeón inglés, Staunton, en semifinales. |
![]() |
|
De nuevo se alzó con el torneo de Londres en 1862,
aventajando a Steinitz, y con el de Baden-Baden, en 1870, igualmente por
delante de Steinitz. Disputó también numerosos encuentros contra grandes
jugadores, como Zukertort (victoria en 1868, derrota en 1871), Paulsen
(tablas en 1862, derrotas en 1876 y 1877) y Kolisch (victoria en 1861). |
|
|
Hay numerosas partidas en la historia del ajedrez que han
suscitado la admiración del público. Los campeones del mundo, Alekhine,
Fischer o Kasparov, han dejado para el recuerdo auténticas joyas con sus
partidas al ataque. Algunas combinaciones brillantes, como los sacrificios
de las damas de las partidas Levitsky-Marshall (Breslau, 1912) o Averbach-Kotov
(Zurich, 1953), pasarán para siempre a la historia del juego. Pero en el
siglo XIX, el alemán Anderssen protagonizó la apoteosis cuando dos de sus
partidas adquirieron nombre propio. La primera partida, contra Kieseritzky,
en 1851, fue bautizada como "la Inmortal". Ella introdujo el sacrificio de
las dos torres para atacar al rey, e inspiró durante mucho tiempo diversas
combinaciones sobre esta base. La segunda partida, un año más tarde, contra
Dufresnes fue bautizada "la Siempreviva". ¿Qué importancia tiene
el hecho de que análisis posteriores hayan demostrado que, en ambos casos,
las jugadas de Anderssen no eran la mejor opción?. Como en las partidas del
campeón mundial Tal, que un siglo después haría combinaciones a veces
incorrectas, hay que distinguir entre el juicio objetivo de una posición y
las limitaciones que comporta el juego de competición - por ejemplo, no
repetir sus propias jugadas, no mover las piezas mientras se reflexiona,
etc.-. Aunque el gran maestro Réti condena el juego de combinación, que
considera superfluo, y achaca a la debilidad de los contrincantes de
Anderssen algunas de sus victorias, los aficionados siguen gozando con estos
ataques espectaculares que forman parte del aspecto artístico del juego. Además, aunque el juego de combinación parece inútil cuando una solución simple puede llevar a la victoria, cuando se estudian las dos obras maestras de Anderssen, tales soluciones no parecen tan claras. |
|